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Reflexión sobre la contaminación en Adeje

Gilbert Prosper

{mosimage}Son ya veinte años los que vivo en Adeje. Nunca en toda mi vida he vivido tanto tiempo en la misma ciudad. Nací en Kalemi, a la orilla del lago Tanganika. En el fondo soy africano. Mi padre conducía su Ford por los caminos de tierra batida, oliendo todo a polvo y a aquella pesada gasolina con plomo. Nos contaba las historias de los cazadores. En particular recuerdo la del médico,  que cazando un búfalo, fue corneado: el animal le abrió el vientre. Me pareció dantesco, pero enterraron al médico con honores.

Hoy mis hijos y mis nietos no saben lo que es gasolina con plomo. Tampoco saben que un médico americano demostró lo nocivo del plomo en la atmósfera, luchando contra las multinacionales, revolucionando el mundo.

Ellos vieron como un rey pidió perdón en la televisión por haber matado a un elefante. Le expulsaron de la WWF.

Cuando vamos al cole, mi hijo me señala el cartel con la lata de aluminio y me dice que tenemos que recogerlas. Le digo que si, pero antes de todo NO hay que tirarlas. Enhorabuena por el cartel, funciona…

Hace poco el Papa Francisco publicó su encíclica, condenando la polución. Dañar el medioambiente y la polución es pecado. Obama suscribe la idea: hay que parar el deterioro.

Yendo en el coche de gasolina sin plomo, hablamos a veces de nuestras islas. Mi hijo me cuenta de los barrancos… le impresionan. Le cuento lo poco que sé. En el fondo sabemos poco…

Ahora hay algo que sé: no podría explicarle porque tirar una lata de aluminio es pecado o se puede multar, mientras tirar plomo en el barranco de Ajabo aparentemente no lo es… y sé que el plomo es muchísimo más nocivo que el aluminio. Intento imaginar un mismo peso de latas de aluminio como el de plomo y de platos. Sería un escándalo, pero los perdigones no se ven…

Es verdad, hace 20 años era de maleducado tirar una lata. Hace 10 años era un delito menor. Ahora es un ultraje a la naturaleza, es un pecado mortal…

Nos dicen que es la voluntad de la “mayoría”… En democracia, hay una forma sutil pero obscena de volver a una dictadura: es una mayoría absoluta que se consigue con apenas 45% de la participación popular.

Pero me siento protegido: ahora donde antes había el cartel con una imagen de un perro ensuciando el césped con la mención “se busca….”, hay una imagen de una Virgen.

Si, debemos limpiar los parques y las calles, mientras ensucian impunemente el barranco. Me parece tan surrealista como un país islamista hasta ser radical, promoviendo el burka y prohibiendo el alcohol con grandes carteles, mientras sus dirigentes se toman whiskeys en una playa topless… Pinchar “me gusta” en facebook… Temo que la Virgen bajará con pies de “plomo”…
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