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  • Published in Política
Joaquín Hernández

{mosimage}“Tengo ganas de sentarme en el estudio, ante el micrófono  para hablarles  de noticias agradables, poder decirles, por ejemplo, ¡¡la crisis se fue al carajo!!, pero no es posible porque la maldita crisis sigue estando encima de nuestros hombros, como pesada carga imposible de seguir aguantándola”.

De ésta forma empezaba mi charla de los martes en Radio Internacional, para América del Sur en su versión digital y en FM para los oyentes de la zona de México D.F.

La cifra de 2.8 millones, dicho así a bote pronto y sin que te toque el reintegro, parece como un premio en euros de la lotería nacional, pero lejos de ser un valioso premio en metálico esa cifra corresponde al número de millones de niños en España en situación de exclusión  social, o sea debajo del umbral de la pobreza. De manera que esta España Euro moderna, esta España de los “brotes verdes”, esta España “que va en buena dirección” tiene uno de cada tres niños en la pobreza y miseria absoluta.

Tanto los partidos en la oposición como el gobernante Partido Popular, se rasgan las vestiduras y se ponen las manos a la cabeza, no comprenden “cómo hemos podido llegar a esta situación” dice Esteban Gonzalez Pons, figurín del PP y unos de los más renombrados tontos del bote de los chicos del mediocre de Mariano Rajoy. La secretaria General del Psoe, insigne Elena Valenciano dice que se compromete a combatir “el drama”. Todos están indignados con los datos ofrecidos por el informe “Pobreza infantil y exclusión social en España, una cuestión de derechos” elaborado por Save the Children y que representa la ultima patada en el culo al Gobierno de España. Un país que no puede cerrar los comedores escolares en época vacacional por tener que dar la única comida al día a sus alumnos, que tiene un 36,8% de niños en situación de pobreza y excluidos socialmente, que mantiene una tasa de paro del 27% con más de 6 millones de parados según la EPA, que la miseria se adueña cada vez de mas hogares, los suicidios y la desigualdad social donde está desapareciendo la clase media para incorporarse en las llamadas clases bajas, es un país de mierda. De pandereta y mendrugos de pan, por mucha operación salida en semana santa y mucho chiringuito playero repleto de bañistas sin un puto euro para tomar más de una caña o un tinto de verano.

Rajoy debe estar contento. Sí, yo creo que lo está, no hace falta nada más que mirar su cara de mediocre engreído para saberlo. Rajoy en cada discurso, en cada declaración nos viene repitiendo lo mismo “España va en el buen camino” ¿a qué camino se refiere el Gobierno más nefasto de la historia de España, cuando dice esa frase repetida hasta la saciedad? Ya sabemos que no debemos creer a un hombre que mintió descaradamente a más de 11 millones de ciudadanos que creyeron en sus palabras, en su programa de gobierno y votaron un cambio para vivir dignamente.
 
A la política económica de lo absurdo ordenada por la troika e impuesta por Alemania se une el “rescate” a los bancos con dinero público.
 
Rajoy tendrá que ir a prisión, él y sus ministros acompañados de Zapatero y Rubalcaba por cómplices directos en delitos como traición a España, fraude y estafa a los españoles en beneficio de intereses espurios y clanes de mafia organizada. Nunca sabremos las muertes que ha ocasionado la sumisión de España a la Europa de la Merkel, pero si sabremos quienes son los culpables. Y ahora nos piden el voto para seguirles el juego, ahora nos piden que vayamos a votar Europa ¿para qué? Todo seguirá igual o peor, debemos actuar con dignidad y negar el voto a las elecciones europeas, abstenernos y demostrar nuestro rechazo al sistema neoliberal y capitalista salvaje que impone la troika, al Parlamento Europeo compuesto de comparsas vendidos a lobby de intereses ocultos, a  Comisionados impuestos a dedo por Alemania y Francia para defender sus propuestas y beneficiar siempre a los mismos. Europa nos ha dado y nos ha quitado mucho más de lo que nos dio, es hora de demostrarle que tanto españoles, como griegos, portugueses, italianos, holandeses e irlandeses, estamos cansados de ser los miserables de eso que dicen llamar Unión Europea.