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Otra vez Andalucía sin primarias

  • Published in Política

Menudo entramado tendrá organizado Susana Díaz en Andalucía que una vez más como ocurrió en 2013, cuando dejó sin opciones a sus dos oponentes, el alcalde de Jun –Granada-, José Antonio Rodríguez y el exconsejero Luís Planas.

En ésta ocasión ha impedido la celebración de primarias para la elección de la secretaria general en esa comunidad, acaparando la inmensa mayoría de los avales, en detrimento del militante de Linares –Jaén- Francisco Tirado, que sólo pudo conseguir 800 avales de los 4.850 necesarios, mientras ella obtuvo unos 25.000, más de la mitad del censo. Como secretaria general del PSOE Andaluz y presidenta del gobierno, se estará apoyando con un poder casi absoluto en las instituciones andaluzas, empezando por la Junta de Andalucía, diputaciones provinciales (inexplicable que continué su existencia) y ayuntamientos.

Será muy considerable la cantidad de “estómagos agradecidos” y acólitos que le controlan el PSOE Andaluz y con toda probabilidad mediante prácticas que estarán a la orden del día, poco o nada éticas y/o ortodoxas. A Susana Díaz se le había quedado muy pequeño su cortijo andaluz y pretendió poseer otro más grande e importante que abarcara a toda España. Para conseguirlo, tenía que adueñarse previamente del instrumento que se lo permitiera: el PSOE.

En ese sentido, empezó a dar los pasos necesarios, incluido el apoyo facilitado a Pedro Sánchez para que llegara a la secretaría general, aunque condicionando su capacidad de maniobra o prácticamente secuestrándole e imponiéndole entre otras medidas, una ejecutiva de nada menos que 38 miembros (Pedro Sánchez para que fuera ágil, eficaz y operativa, la deseaba, más reducida, aunque ahora y en su línea contradictoria ha impuesto la suya propia de nada menos que 49 personas). De ahí vino la dimisión de 17 de ellos, originando una crisis muy grave y forzando la dimisión de Pedro Sánchez al frente del Partido.

Lo malo es que lo hizo como se demostró el pasado 1 de octubre de forma tan bochornosa, que el PSOE en su conjunto se deterioro y menoscabó ante toda la Sociedad y, en particular, con sus militantes y votantes. El daño producido se pudo agravar si las tesis de Susana Díaz hubieran salido adelante y no digamos nada si estuviera ella al frente del PSOE, persona que yo particularmente, no podría describirla ideológicamente o en todo caso si, como socialista amorfa.

¿Dónde podríamos encuadrar por convicciones ideológicas a Susana Díaz?. Desde luego no como una socialista de izquierda, tampoco como socialdemócrata o de centro izquierda. Si consideramos que es católica practicante (respetable), se le podría considerar como socialcatólica y desde esa posición, en caso de haberse hecho con las riendas del PSOE, no la veía tal y como hizo Pedro Sánchez en la campaña electoral, reivindicar un estado federal y laico, ni tampoco denunciar el Concordato con el Vaticano, para acabar con los privilegios que desde el franquismo goza la Iglesia Católica. No digamos nada de abolir la salvajada mal llamada “fiesta nacional” o corridas de toros, de la que ella es una gran aficionada.

Susana Díaz forma parte del prototipo de personas que llegan a la política para medrar y vivir de ella, con poco más de 42 años, es presidenta de la Junta de Andalucía y secretaría general del PSOE andaluz (juez y parte). Lleva 21 años ostentando cargos públicos y con las estructuras jerarquizadas que tiene el PSOE y su funcionamiento, con toda probabilidad le posibilitará continuar a perpetuidad en el desempeño de labores políticas e institucionales.

Se veía tan segura al frente del PSOE, e influyendo tanto en éste que no podía disimular su soberbia y prepotencia, haciendo manifestaciones en primera persona y arrogándose la propiedad del Partido, como taxativamente: “nunca voy a permitir, entregar a precio de saldo mi organización ”, o, “no voy a entregar mi Partido sin dignidad”. Algo que manifiestamente incumplió promoviendo el voto de abstención a la investidura de Mariano Rajoy. Igual que otros muchos dirigentes pretende dar clase de PSOE, pero esa autoridad moral pertenece a las y los militantes que llevando mucho tiempo en la organización, realizando una militancia comprometida y sacrificada, estamos dignamente a las duras y no como ellos que “su compromiso” lo tiene sólo estando a las maduras y cuando dejan de estar en “la cresta de la ola”, como mínimo se marchan a sus casas, otros se van o colaboran con otras organizaciones políticas (Miguel Boyer con el PP), o crean sus propios partidos políticos, siendo el ejemplo más evidente el de Rosa Diez, con UPyD (Unión Progreso y Democracia). Con toda seguridad algo de esto haría Susana Díaz, que al margen de la política no ha tenido experiencia laboral.

De todas formas, el máximo responsable de que en ésta ocasión no pueda celebrarse primarias en Andalucía es Pedro Sánchez, ya que perdimos una gran oportunidad y salimos del reciente 39 Congreso Federal, con las mismas estructuras jerarquizadas, como son en el caso de las primarias el requisito de los avales, que juega a favor de los políticos conocidos, cuando se podría haber eliminado y aplicar la segunda vuelta, en caso de haber más de dos candidatos.

También ocurre con la continuación de las listas cerradas, que posibilita a los barones territoriales, imponer a sus candidatos, tener más de un cargo y perpetuarse en los mismos. Estas estructuras poco democráticas favorecerá igualmente a Pedro Sánchez, en sus pretensiones (legitimas) de profesionalizarse como político. Ocurre en todos los partidos incluido Podemos, que de criticar con toda razón a la casta, sus dirigentes han empezado a formar parte de ella.