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Histrionismos, tamayazos y pañales

  • Published in Política

Justo al terminar el pleno en el que el Alcalde en funciones de Santa Cruz fue aritméticamente descabalgado de su poltrona, el Sr. Bermúdez se animó a contarnos que ha vivido “lo peor de la política” en estos últimos 15 días. Según él ex alcalde, ha visto a gente "mentir", ha visto a gente "afirmar", ha visto a gente "desdecirse" y le ha llegado toda clase de "rumorología". No sé por qué me recuerda a Roy Batti, el replicante albino de Blade Runner, mientras contaba en el epílogo que había visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. El caso es que todas estas indecencias políticas, según Bermúdez, vinieron a terminar como aquellas lágrimas en la lluvia en un pacto “incoherente”.

Después de 40 años gobernando los mismos con distintas siglas, después de ver una campaña en la que entregaron propaganda electoral de CC con bolsas de comida, después de ver el clientelismo más atroz por toda ideología durante décadas, la corrupción del 3% más vergonzante que imaginarse uno pueda y, sobre todo, después de ver cómo el Sr. Bermúdez se presentaba con esa coherencia suya a las elecciones con la promesa de recuperar los 55 millones de euros  -más intereses- que robó a Santa Cruz el anterior alcalde hoy enchironado encarcelado, de su mismo partido, pero sin notar por su parte mucho entusiasmo durante los últimos cuatro años por recuperar ese dinero robado… pues ya puede el ciudadano Bermúdez imaginarse cómo nos podemos sentir una gran mayoría de los chicharreros a los que su partido ha estado administrado nuestros impuestos durante cuatro décadas.

Muy posiblemente cuarenta añitos de poltrona le han podido proporcionar una visión global de la que yo carezco; incluso puede que tenga derecho a pensar que Santa Cruz es de su partido y hasta que haya acuñado cierta visión marxista de la política municipal: “Las redes clientelares -y los pesebres- son de quienes se lo trabajan”. Esto último parece ser lo más lógico si atendemos a los titulares catastrofistas de los medios de comunicación “del régimen”, una parte muy cualificada de las redes clientelares tejidas en la oscuridad de 40 años. Ahí es nada.

Precisamente uno de esos medios que anuncian la llegada del anticristo si Bermúdez no recupera la alcaldía y restablece el orden divino, ha puesto mucho énfasis en la difusión del “Tamayazo” en Santa Cruz que está vomitando  Vidina Espino, candidata a la Presidencia del Gobierno de Canarias por Ciudadanos. Según Vidina Espino "Cambiaron votos al PSOE por sillones", asegurando además que “Lo que ha ocurrido en Santa Cruz de Tenerife ha sido un Tamayazo", culpando al -según ella- dimitido Juan Amigó, de tener intereses inmobiliarios.

Si tenemos en cuenta que Vidina Espino pudiera estar negociando poltronas para sí misma y los suyos en el Gobierno Autonómico, surge la duda acerca de si la imposición a los concejales santacruceros de Ciudadanos de votarse a sí mismos -lo que automáticamente le habría dado la alcaldía a Bermúdez- pudiera ser el auténtico “tamayazo” y la mismísima Vidina Espino ser la “tamayada”. En términos psicológicos a eso se le denomina "proyección". Ay.

En fin. Que en Santa Cruz la política se ha convertido en un auténtico negocio y en todo un modo de vida, de hecho a algunos capi dei capi no se les conoce otra actividad profesional que “la política”: tanto Bermúdez como Patricia Hernández son un vivo ejemplo. Y también nuestro anterior -y delincuente enchironado- alcalde Miguel Zerolo.

Por eso, los pañales y los políticos deben ser cambiados cada cierto tiempo, y por idéntico motivo. Y si "veinte años es nada", como decía aquél tango, cuarenta ya eran demasiados.