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Energúmenos con placa

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Desgraciadamente mi amigo lo exponía con toda claridad.

Roberto, que es un prestigioso criminalista y experto conocedor de las cloacas policiales, me decía, no sin  un grado de amargura y cabreo, que muchos agentes de la policía de toda Europa estaban viciados y mal pagados, y era esta la cuestión por la que las fuerzas de seguridad del Estado carecen del prestigio suficiente para que a población en general y la juvenil en particular, les tengan el minino respeto.

La conversación venía motivada por el caso que presenciamos en el Museo de la Ciencias y el Cosmos en la ciudad, patrimonio de la humanidad, de San Cristóbal de la Laguna.

El tema es que una media docena de jóvenes, con sus crestas y coletas, con sus rastas y pantalones rotos, su pinta “anti sistema”, estaban esperando para entrar en el museo cuando apareció una patrulla, “apatrullando” la zona y el Torrente de turno, con su olfato de sabueso policial, se acercó a los chicos con “malas pintas” y preguntándoles de mala  forma y poca educación, sin motivo alguno más allá que el aspecto poco formal de estos muchachos, le solicito de mala leche enseñaran su documentación. Estos chicos, canarios la mayoría menos dos de ellos que eran londinenses y estaban visitando la isla, son de los que se marcharon a Inglaterra, los que hartos de estar hartos cogieron la mochila y dejando unos estudios que consideraban obsoletos e impartidos por docentes aun más obsoletos, se fueron unos a Londres, otros a Berlín, París, Zurich , etc. entre otras cosas para sentirse dueños de su futuro y no vivir en una isla lleno de retrogradas, mediocres y pringaos, pero les puedo asegurar tienen más cultura uno solo de ellos que la dos dotaciones policiales que se  personaron para detener a los “chicos de mala pinta”.

Lo asqueroso del tema es que no se conformaron con solicitarles la documentación y comprobación de sus identidades con la base de datos policial, no, no se conformaban con humillar a la chicos, para nada se conformaron en comprobar que ninguno de ellos estaban en “búsqueda y captura” lo que querían era cachearlos, comprobar que no tenían droga encima para “incautarla”.

Es de suponer, que toda esta idiotez policial era motivada por alguna alerta roja de trafico de drogas en la isla y que, presumiblemente, estos jóvenes canarios pertenecían a un importante cartel de droga colombiano y unos supuestos camellos del narco de Medellín. Vamos de locos.

Mientras los políticos, “supuestamente”, nos roban la cartera, mientras los delincuentes de cuello blanco y guantes de piel nos roban en los bancos.

Los comentarios de todos, eran del mismo tono: “ya los conocemos, no es la primera vez que nos ocurre,  y estamos acostumbrados a que nos cacheen y nos pidan la documentación, claro que esto solo pasa en España y muy especialmente en Canarias, porque en Inglaterra los bobys no hacen estás chorradas, ellos combaten la droga de otra forma más efectiva y con más información, lo que quiere decir es que no se suministran del menudeo callejero...”

La sensación de impotencia y la desvergüenza en el trato con el publico de esa policía, carente de toda profesionalidad, obliga a pensar ¿en que manos estamos depositando nuestra seguridad, nuestra defensa contra los “malos si los buenos son malisimos de solemnidad” ?

¿De que sirven las academias de policía? ¿donde está el respeto a los ciudadanos? ¿la cortesía de los servidores públicos?

Es posible que la actuación policial del viernes obedezca al brazo listo de la ley, que no al brazo útil de la ley…

Que en todas las profesiones existen “ovejas negras” es sabido y notorio, pero da mucha tristeza comprobar que  corrupción está, también, instalada en los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado. Por suerte no todos los son, ni son más allá que una proporción mínima de personajes siniestros sin más profesionalidad que la de un guarda jurado de unos grandes almacenes.
Y que no me vengan con denunciar algo que sabemos no va a llegar a ningún lugar, ni siquiera a la puerta del fiscal de turno.

¿Abuso de autoridad o mala praxis?  Ustedes opinen.