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Algunos padres patrios poco ejemplarizantes

  • Published in Política

EL RINCÓN DEL BONZO

"No es honroso para la capital que haya un gobierno con tránsfugas"… (José Manuel Bermúdez dixit).
La frustración por el fracaso de los malos perdedores, provoca agresividad que conviene reprimir para no caer en el ridículo ni en la imprudencia temeraria.
Un ex alcalde, tras ocho años de inoperancia, que accedió al cargo con menos votos que su adversaria; que luego incumplió los pactos en cascada impuestos por su partido (¿también transfuguismo?); sus promesas electoralistas caídas en saco roto; que ha convertido una capital, otrora esplendorosa, en decrépita, sucia, adormecida, abandonada… el patrimonio histórico desvencijado; los servicios sociales en la miseria por la exclusión social y demasiados sintecho muertos a la intemperie… Le convendría repasarse su propia sensibilidad humanitaria y formación humanística antes de alardear de tan deplorable gestión.
El lamentable artículo aludido es motivo de bochorno ajeno por cuanto no supone examen de conciencia ni acto de contrición alguno, sino expresión de resentimiento por una derrota, ausente de caballerosidad y de un mínimo de elegancia en quien deben suponerse valores morales suficientes por haber ocupado el sillón consistorial durante dos legislaturas.
No es un buen ejemplo para la ciudadanía ni modelo que merezca la entidad que se le suponía como prócer en virtud de su cargo, representante y defensor, en teoría, de los intereses del pueblo y de los derechos de sus ciudadanos.
El insulto gratuito como descalificación jamás puede ser un recurso dialéctico válido ni como juicio temerario. Llamar “tránsfugas” a los ediles cuestionados sin anteponer el epíteto “presuntos”, supone un riesgo imprudente por cuanto puede volverse la oración por pasiva; pues hay indicios y pruebas suficientes de que hayan sido ellos las víctimas traicionadas por su propia formación política, según se desprende de la decisión del fiscal en el caso pendiente de sentencia definitiva. Cuando haya que rectificar, piénsese que si se rompe un jarrón y se pide perdón, los añicos no se recomponen por arte de magia.
No es extraño que esto suceda en un partido, C´s, veleidoso, errático y de personas  oportunistas que mejor se hubiesen quedado en su casa, Cataluña, para dedicar su esfuerzo a resolver el gravísimo problema que está destrozando aquella magnífica parte de la España dolorida, en lugar de irrumpir en el ámbito nacional para intentar medrar a mayor nivel. De ahí, las masivas deserciones de decepcionados afiliados, simpatizantes y cargos del partido.
El caso canario es todavía más sangrante, pues la percepción cercana a este escenario permite conocer de primera mano una realidad más que sospechosa. Cuando los intereses personales prevalecen con énfasis sobre cualquier otra consideración, suele aparecer el conflicto. Dos cabecillas locales que, tras un error de cálculo se percatan de que van a quedarse sin poltrona, movilizan al staff del partido para, muy a última hora, intentar rectificar el voto que iba a dejar fuera a CC, según lo pactado con el PSOE en arduas negociaciones previas. Pero fue demasiado tarde, pues los candidatos implicados ya no podían dar marcha atrás, por una cuestión de dignidad y palabra dada que debía mantenerse con legítima firmeza. El problema planteado era por poltronas fallidas… RTVC y Sociedad de Desarrollo… por poner unos ejemplos…
También conviene analizar algunos medios de comunicación en esta refriega, en la que tomar partido parece conculcar ciertos derechos de la ciudadanía, cual es el derecho a la veracidad (consuetudinario con la libertad de expresión e información Art. 20 C.E.).
Por ejemplo: El artículo comentado, ofrecido como entrevista a un ex alcalde, se presenta a título informativo para consumo del ciudadano. Sin embargo, aquí se trata de un contenido promocional personalizado, que ensalza una figura protagonista que vilipendia a sus adversarios políticos. Para no sorprender la buena fe del lector, esto debiera enmarcarse en un espacio o sección específica encabezada algo así como “Propaganda Política” que se supondría debidamente pagada como los “anuncios por palabras”. En el caso de la “Sección Propagandística”, en honor a la Ley de Transparencia y por tratarse “supuestamente” de dinero público, deberían especificarse también las cantidades percibidas por artículos como este… Todo en favor de la libertad de expresión y de la deontología periodística de informar, formar y entretener con la “veracidad”.
No olvidemos que la permanencia en el poder de CC durante tantos años ha sido por mor de un clientelismo político muy bien organizado, donde algunos medios locales han ejercido un papel determinante y harto beneficioso.
Por respeto a la consciencia ciudadana, a su derecho a la veracidad y por la gestión transparente del dinero público, debemos ser conscientes de que “solo la sociedad civil es la única capacitada para resolver sus propios problemas”… Obremos en consecuencia…