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¿Por qué le llaman trenes, cuando quieren decir pasta? Fuerte pregunta boba

  • Published in Política

Si les ofrecieran unos miles de millones para un proyecto de trineos a vela, ya vería ustedes a Chano, a Miguel Ángel, a Román, a Ángel Víctor, a Julio, largando maravillas sobre los trineos veleros.

Porque da lo mismo si se trata de perforar una montaña, jincarle un teleférico al Roque Nublo. gasificar o asfaltar las islas o meterle un puerto a cada isla. No pierdan el tiempo en ponerle todas las objeciones a las descabelladas argumentaciones. Porque lo que quieren es meterle mano a esa pasta, como sea, para lo que sea.

Trenes en Canarias, en unas islas llenas de cicatrices por las mil y una carreteras que le han metido arriba. Más territorio destrozado, más piche por doquier. Nos podemos agotar gritando a esta manada de irresponsables que, para empezar, los trenes, por eléctricos que sean, contaminan igual, porque, gracias a sus insensatos gobiernos, en Canarias seguimos generando, malditos sean, la electricidad con combustibles fósiles importados a precio de locura. Podemos seguir diciéndoles, aunque lo saben perfectamente, porque bobos no son, que basta con unas estrategias de racionalización de horarios y de transporte colectivo en guagua, penalizando fuertemente el uso de vehículo individual, para, incluso con el parque de guaguas actual, aliviar considerablemente el problema de la movilidad.

Tienen una prueba contundente de que el transporte guiado no es la solución, con el tranvía con el que Melchior hizo el negocio de su vida en Tenerife. El follón viario se ha mantenido igualito y la contaminación lo mismo. Lo que sí mejoró mucho fue el peculio personal de alguna gente.

Como alguien se lo tiene que decir, se lo digo yo. Algunos y algunas de quienes gobiernan o han gobernado no pretenden mamarse personalmente nada. Otras y otros, sí. Pero todas y todos, lo que buscan no es ninguna ventaja para el pueblo canario con estos trenes, sino aprovechar la pasta que se va derramando para enchufar colegas, comprar voluntades y medios de comunicación, financiar estructuras de los partidos y, por supuesto, pagar las campañas electorales con las que siguen engañando a la gente para mantener un sistema podrido.

Por eso hablan de trenes, porque reconocer que van detrás de la pasta, sería muy feo.

Lo escribe y lo sostiene Chema Tante