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730.000 defraudados

EL BAR DE PEPE

Cuando el gobierno de una nación defrauda a los ciudadanos, cuando esos defraudados suponen el 5% del total de los casi 18 millones de desterrados hijos de Eva, de personas en la indigencia, lo que se llama en situación de gran pobreza, cuando la mayoría de esa gente ha perdido la más mínima y remota idea de buscar y encontrar un trabajo, por indigno que sea, donde poder realizarse como ser humano, la ayuda y la solidaridad de los conciudadanos es vital, como lo es el ingreso mínimo vital que, en el mes de abril del presente año, nos anunciaba a bombo y platillo nuestro presidente y vicepresidente  del gobierno de España.
No quiero caer en falsas milongas sentimentales, porque hablar de milonga cuando es pura tragedia me parece un insulto a los puteados por promesas incumplidas, de un gobierno asentado en una especie de jaula de grillos, donde todo son promesas que no llegan a sus destinatarios.

La pandemia del covid19 ha puesto de manifiesto la endeble estructura de la administración del Estado.
 El número de empleados públicos en España alcanza los 2.595.575 millones de trabajadores, según se desprende del último boletín estadístico del personal al servicio de las administraciones públicas que publica el Ministerio de Política Territorial y Función Pública. Un total 1.329.098 empleados públicos dependen de las comunidades autónomas; 560.774, de la administración local; 558.802, de la estatal y otros 146.901 trabajadores se inscriben como personal de universidades, la mayoría de ellos transferidos a las CCAA.
Como podrán observar, no será por falta de funcionarios el problema para que, de 800.000 solicitudes para el cobro del “ingreso mínimo vital” 730.000 solicitantes aun, después de 4 meses, estén esperando el ingreso de ese importe mínimo que pude servirles para pagar los gastos de luz y agua y 10 días de comida sin tener que acudir a los Bancos de Alimentos, a Caritas o a los comedores sociales de su ciudad.
El Real Decreto-ley 20/2020 que regula esta prestación que pagará la Seguridad Social y que tiene estas características:
“El importe que se cobrará con el Ingreso Mínimo Vital dependerá de los ingresos que tenga cada hogar, de modo que el Estado aportará la cantidad que falte para alcanzar el mínimo garantizado. Es decir, el IMV no es una cantidad fija ya que se hace un cálculo para cada persona u hogar. Si no se cobran ayudas, el Ingreso Mínimo aporta todo lo que falta para llegar al mínimo garantizado y si se están cobrando otras ayudas, el Ingreso complementa la parte que falta.
El importe de la ayuda garantizará unos ingresos que dependen del número de personas y otras condiciones. Hay hasta 14 niveles distintos de ayudas económicas, que van desde los 461 euros al mes, para el caso de un hogar formado por un adulto, hasta los 1.015 euros al mes para familias con varios miembros.
Esta ayuda no es solo para familias, sino también para personas que no tengan cargas familiares, aunque se prevé que haya niños en la mitad de los hogares a los que llegue para combatir de este modo la pobreza infantil.
Antes de conceder la ayuda, se analizan los ingresos y patrimonio que tienen tanto el solicitante como su unidad de convivencia.

No se exigirá la nacionalidad española para recibir esta ayuda, siempre que se compruebe que la persona extranjera tiene residencia legal y efectiva en España durante un mínimo de un año y que cumple el resto de las condiciones”.
Se estima que tendrá un coste anual de 3.000 millones de euros. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué se demora la tramitación de las solicitudes?
A mis preguntas me han contestado que: “la avalancha de peticiones del ingreso mínimo vital ha sido tan desproporcionada que han desbordado el sistema de la Seguridad Social, colapsado la solicitud vía internet y telefónico hasta el punto de cerrar el programa para poder ir dando de alta a los primeros expedientes”.
Lo de siempre, los españoles somos muy dados al parcheo, a la improvisación, a ponernos la piel del oso antes de cazarlo. En este sentido el Gobierno de coalición Psoe/Unidas Podemos ha cometido un grave error, su precipitación en lanzar las campanas al vuelo, en dar una noticia esperada por todos, le ha llevado hacer el ridículo, una chapuza que puede llevar a la desesperación a este grupo de desterrados hijos de Eva.  Muchos miles de votos están perdiendo Pedro Sánchez, aún más Pablo Iglesias.
Jugar con el hambre de la gente no es jugar con Juego de Tronos.

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