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Ya se podían haber preocupado antes, Merkel, Alemania, Europa

Cuentan en BLOOMBERG que Merkel, es decir, Alemania, es decir Europa, que los tres términos son sinónimos en la práctica, está “alarmada” por lo que pasa en España.

A buenas horas. Se alarman ahora, porque les pica. Pero cuando estrujaban a la gente en el estado español, poco les importaba. Y es exactamente el mismo desastre. Las consecuencias serán más, y todavía más graves, pero las causas son las mismas, la ausencia de decoro, la venalidad de las instituciones, la desmesura de la codicia empresarial, el descontrol a conciencia, el neoliberalismo llevado a las últimas consecuencias.

No es que se pueda justificar al neoliberalismo. Pero, al menos, en Europa., hasta el neoliberalismo tiene unos límites. En el estado español, no. Como dice Manuel Rivas en CTXT, "En España  hay cosas que pasan de más.". Por esos nortes, las empresas siempre intentarán ganar dinero como sea, pero al menos procuran guardar las formas. En el estado español, se implantan unos ERTE para que la gente no vaya al paro, y las empresas meten a su personal en las ERTE y lo mantienen trabajando. O se impone un salario mínimo, tacaño, pero las empresas lo neutralizan obligando a trabajar sobretiempo sin remunerarlo. Un patrono alemán podrá apretar con un minijob a 400 euros por cuatro horas, pero ya asume que son cuatro horas. Su homólogo español pretende que el o la infeliz curre un par de horitas más. Que si acomodar, que si limpiar, lo que sea. En Europa, las ayudas sociales podrán ser cicateras, mezquinas, pero se pagan. En el estado español, un gobierno sedicente progresista implanta una ayuda social miserable, como el Ingreso Mínimo Vital, y en los requisitos coloca todas las trabas burocráticas que puede, para no pagarlo o pagar lo menos que se pueda. Empezando por la exigencia de contar con una cuenta bancaria. Para darle unos míseros cientos de euros, le exigen al o la pobre solicitante que tenga una cuenta cuyo mantenimiento ya le supone diez o veinte euros. Para Escrivá, eso es un café con pastas en el barrio de Salamanca, pero para una persona indigente que pide el IMV porque no tiene nada, veinte euros puede ser el alimento de una semana, si los tiene. Pero el problema es que no los tiene, por lo que no puede abrir una cuenta bancaria, lo que le impide acceder al IMV... y así sucesivamente, en un círculo que a todo el mundo debe parecerle infernal, menos a gente como Escrivá, que le parece virtuoso o a Iglesias, a Noemí a Garzón, que parece que no se han enterado y se creen la Madre Teresa de Calcuta y el Abate Pierre que han resucitado.

Todo esto, lo ignora mucha gente, en el estado español y en Europa. Pero las y los mandamás, la fuhrina Merkel y demás capos, lo conocen perfectamente. Y lo conocían, pero hacían lo que en Canarias llamamos “hacerse el choni”. Mirar para otro lado. Mi no comprende. Lo que pase por allá por ese sur, es cosa de esa gente rara.

Yo no entiendo mucho a qué vienen ahora estos asombros merkelianos, alemanes y europeos. Durante décadas, las y los responsables de la Unión Europea han derramado miles de millones de, primero ECUS, luego EUROS, sobre las instituciones del estado español. Si alguna gente, en este estado, a pesar del silencio cómplice de mucha prensa mercenaria, la más influyente, la más influidora, podíamos ver cómo se derrochaba, se malgastaba en proyectos venales y se robaba ese dineral, no me van a decir que Merkel, sus colegas y sus antecesores no se enteraban.

Lo que pasa es que no les importaba. Porque la situación en los territorios de lo que queda del imperio de Castilla era tranquila y sus contribuyentes, las y los del Norte, podían venir plácidamente a cocerse, a sol y a cerveza.

No pasaba nada.

El gobierno español había conseguido al fin solventar el único problema, inquietante para Europa, la bestialidad etarra, y todo lo demás iba bien. Que una gente "Del rey abajo, todo el que pueda..." se enriqueciera alocadamente, mientras mucha más gente las pasaba canutas, en tanto que el territorio y el medio ambiente se degradaban, era normal, entraba dentro de la mentalidad neoliberal... Lo que ocurriera en estos territorios legados por Franco a la familia Borbón y a la oligarquía, no turbaba las alegres y confiadas mentes dirigentes de la opulenta Europa. Que se roben y se jeringuen entre ellos y ellas, decían. Si se caen a porrazos o insultos o cárceles por un quítame allá ese lazo amarillo, eso no tiene traducción comprensible a los idiomas civilizados. Mientras mantengan limpios hoteles, piscinas, playas y aeropuertos y haya cerveza y whisky a manta, el resto es cosa suya.

Cuando yo tuve que ver con algunos de los programas que manejaban la catarata de dinero que venía de Europa, me asustaba sobre la forma en que se gestionaba esa caja fuerte del Tío Gilito, llena de oro. Sin embargo, así ha funcionado durante años, lustros. La burocracia, en Bruselas, solamente se preocupaba de la justificación formal de los fondos. Para empezar, la necesidad de cada proyecto se sostenía por la mera declaración de la autoridad local. Y luego, con facturas y recibos que demostraran que nadie se había llevado la pasta sin firmar un papel, todo arreglado. Lo que dijera el papel, era cosa superflua. De los resultados, nadie hablaba. Decenas de miles de millones de ecus o euros, estallados en planes de formación e impulso del empleo, pero después, como en Canarias, una tercera parte de la población activa, en paro. Puertos enormes, como los de Granadilla o Tazacorte o Arinaga, sin recibir un solo barco, pero con mucha factura de la obra. Centros de la Tercera Edad vacíos, con los viejitos y las viejitas fuera, tomando el sol, como habían hecho toda la vida. Teatros y auditorios con pomposos nombres de la realeza o del cacique que se enriqueció con su construcción, que se abren un par de veces al año. Enormes terminales aéreas que solamente se medio llenaban los viernes (ahora, claro, ni eso).  Descomunales autovías permanentemente  saturadas, porque a nadie se le ocurre racionalizar el tráfico y además, siempre se deja un tramo de cuello de botella que genere atascos y justifique otra nueva obra. Tranvías para transportar a la gente que antes iba en guagua. La misma gente, porque la que tiene coche sigue en las autovías pomposa y falsamente llamadas autopistas, en los mismos atascos que reclaman otras carreteras… Obras y proyectos por doquier, sin que nadie audite ni resultados, ni necesidad, ni, faltaría más, usted me ofende, hablemos de los sobrecostes falsos… Una montaña enorme, de dinero perdido, a veces, en los bolsillos del o de la granuja de turno, otras veces, en campañas electorales, gastos del partido, compañeras y compañeros que hay que colocar. Yo sé algo de contabilidad pero no hace falta apelar a Fra Luca Pacioli para saber que el dinero que se gasta, de algún lado tiene que salir. Y afirmo, seguro de no equivocarme, que los grandes gastos de la mayoría de los partidos que logran ganar elecciones no se sustentan con cuotas militantes ni subvenciones electorales. Ha salido de ahí, de donde ustedes y yo sabemos. De que los contratos públicos se adjudican con sobrecostes y con una tremenda complacencia en las certificaciones. Y Europa, cerveza, sol y tenderete.

Ah. Pero, como en tantas otras cosas, la pandemia ha venido a cambiar la relación entre Europa y esta extraña excrecencia escapada de África. Ya saben, los Pirineos son una estribación del Atlas y Portugal es una isla. Y las islas de verdad, pegadas al continente por todas partes menos por una, la realidad.

La pobreza y el saqueo en todo el estado español -África, en definitiva, según la óptica europea- no infectaban ni afectaban a Europa. En las piscinas, en las discotecas, en las playas, en las mesas de la paella congelada, no aparecía la pobreza y tanto el corrupto como el corruptor son una gente simpática, nada molesta, al contrario. El o la turista podía emborracharse, bailotear, ponerse como una gamba, retozar según su inclinación y hasta riscarse desde el balcón a la piscina o estrallarse contra el piso, con la mayor  alegría. Todo va bien, señora baronesa, todo va bien TUI, todo va bien, bancos que ingresan la morterada en Europa, porque al destino turístico español y al destino turístico canario, no les mandamos más que el salario de hambre del camarero o el albañil o el maletero o el conductor. Porque ni siquiera el beneficio del orondo empresario sale para el sur. Y de las retribuciones de la mordida, para qué vamos a hablar. Todo eso se queda directamente en los bancos europeos. Negocio redondo.

Pero el coronavirus no quiso entrar en esa historia siniestra. El coronavirus no es europeo. Ahora, el virus no es ni siquiera una amenaza, sino una realidad. El virus traspasa fronteras y ahora, sí que Merkel, es decir, Alemania, es decir, Europa, se alarma. Ahora sí que lo que pasa en este estado de derecha africano español importa.

Pues nada, a lo hecho pecho, y veamos ahora lo que ocurre. De la misma manera que la Comisión Europea velaba por los intereses de sus bancos, apelando a la sacrosanta austeridad, crujiendo a las gentes en los territorios del estado español, debería crear una troika que meta en cintura a tanto granuja que gobierna por estas tierras.

Porque ahora se supone -si no, será la catástrofe previa a la revolución- que vendrán otra vez más miles de millones de euros, ahora, para la llamada reconstrucción. Por eso está tan desatado el PP, por tocar poder, para participar en la rebatiña. Por eso en Canarias ya pueden venir pandemias a todo pasto, que el póker de flores no se despega del sillón ni con agua caliente. A ver, para que vengan Australia y el genuflexo Clavijo a mamarse el jugo, con lo que ha costado ponerse de acuerdo. Porque ya me dirán ustedes que sentar en la misma mesa a Noemí, y a Casimiro y Julio Pérez es un milagro de las siete vírgenes insulares. (No me olvido de La Graciosa. Es que dos islas comparten una misma virgen).

Pero la Unión Europea no puede seguir mirando para otro lado, mientras se produce el saqueo. Hay una pandemia.

Por ejemplo, aquí en Canarias, desde dónde escribo. Esta banda de incapaces y granujas que nos gobierna, están proponiéndose meter todo ese dinero en un turismo masivo contaminante, abusador laboral, injusto socialmente y, encima, ahora peligroso sanitariamente. ¿No se alarma Merkel ante esta barbaridad?

Escucho que la Unión Europea exigirá el respeto a los principios del GREEN DEAL para la aplicación de los fondos de reconstrucción. Pues yo digo que un turismo masivo que supone una fuerte contribución al calentamiento global, trayendo gente en largos contaminantes vuelos, alimentándola con productos transportados en refrigeración desde remotos orígenes, quemando combustibles fósiles, alumbrando y climatizando con energías generadas también con fósiles, derrochando agua escasa para que se duche, para evacuar sus excrementos, llenar sus piscinas, regar jardines infructuosos, encima con flora invasora, sepultando el territorio en cemento y piche, tiene más que ver con la fogalera de la Amazonia que con el GREEN DEAL.

Así que Merkel, Alemania, Europa, alármense también con las cosas importantes. Que no solamente de covid-19 se muere la gente.

* Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

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