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La sede de Génova

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Pues verán, de forma simple y sencilla: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, o sea que da lo mismo que la mafia se vaya de Sicilia y se acomode en Nápoles, Roma o Chicago si sigue el espíritu de Vito Corleone o Vitorio Mangano, famoso jefe de la mafia en Palermo e íntimo amigo de Marcelo dell’Utri, cofundador de su partido Forza Italia, todo seguirá igual.
La tontuna de los populares es demasiado para aguantarla. Pablo Casado, echa la culpa de su derrota, en las elecciones catalanas, al caso Bárcenas y la financiación con dinero negro de las obras de reformas del edificio del Partido Popular en la madrileña calle de Génova.
No se quienes son los asesores de Pablo Casado, no tengo ni idea, pero lo que si tengo claro es que las acciones que tiene que hacer para intentar recuperar algo de su electorado perdido, pasa por hacer política de Estado con mayúscula. Porque olvidar la corrupción de sus antecesores, de Aznar y Rajoy es prácticamente imposible, y no se trata solamente del caso Gürtel, ni del robo mafioso al erario, ni siquiera de las comisiones fraudulentas cobradas de empresarios corruptos a cambio de contratos de obra pública incrementando su coste en un 30%, no, ni siquiera la mafia puede tapar la gestión de Mpunto Rajoy en los 6 años de gobierno, que me arriesgo a decir fueron los peores años de un Gobierno en España desde 1.975, incluso los últimos gobiernos del Psoe, marcados por la inoperancia de un presidente inepto, pueden superar la barbarie cometida por este criminal.
Pablo Casado no necesita cambiar de sede social, lo que realmente necesita es regeneración total y eso se consigue con el ingreso en prisión de Mariano Rajoy, Cospedal, Ana Matos, Javier Arenas, Pio Cabanillas y todos cuantos figuran en la agenda del tesorero corrupto, al igual que ha sucedido con los mafiosos del Psoe, Izquierda Unida y sindicalistas que están inmersos en la trama de los Ere andaluces. La corrupción no es inevitable, en los estados que presumen de demócratas se combate con la prisión, con penas ejemplarizantes y que sirven para que los ciudadanos empiecen a creer en la justicia y que las leyes se tienen que cumplir por todos y todas. Agachar la cabeza debajo del ala no es lo más correcto, el problema no está en el edificio de la calle Génova, el problema esta en las personas que ocupan los despachos y los pasillos de ese inmueble. La mafia política existe y existirá, pero la podemos eliminar si no somo cómplices de ellos, si con nuestros votos somos capaces de ir echando del sistema a tanto mangante y capo mafioso.
En el juicio al mafioso Rodolfo Azzoli (detenido en España y extraditado a Italia) admitió las acusaciones que se le imputaban, según reconoce la instrucción, y con su colaboración se pudo avanzar de forma notable en las investigaciones judiciales. En la instrucción del proceso se afirma que "la colaboración real de las autoridades españolas permitió verificar que numerosos inmuebles fueron comprados en Benidorm (Alicante) por los hermanos Grado, utilizando nombres falsos y dinero procedente de cuentas suizas". Esta es una de las múltiples confesiones que demuestran la connivencia de la mafia internacional con políticos españoles de distintos signos.
Lo peor de toda esta mierda putrefacta es que los desencantados del PP y Cs., derivan su voto a la ultraderecha, olvidando que la corrupción, el latrocinio y la mafia no entienden de ideologías ni de patriotismo, solo entiende de la pasta gansa. Eso sí, entrando en la cárcel y no salir de ella hasta que no se haya devuelto la pasta gansa robada.
A Pablo Casado le recomiendo que fumigue de una vez el edificio del Partido Popular en la calle Génova y en todas las sedes de todas las calles de toda España donde esté instalada y una vez hecho que dimita irrevocablemente y se dedique a la cría de cerdos.