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Madrid tiene seis letras

  • Published in Salud

EL BAR DE PEPE

Los madrileños ahora saben positivamente el valor de la frase “de Madrid al cielo”. La frase tiene varias tesis, pero la obra del dramaturgo del Siglo de Oro, Luis Quiñones de Benavente, titulada «Baile del invierno y del verano» es la más certera. En ella hay unos versos que dicen:
«Pues el invierno y el verano,
en Madrid solo son buenos,
desde la cuna a Madrid,
y desde Madrid al Cielo».
La pandemia golpea duramente a la comunidad madrileña. Son 253.000 afectados por el coronavirus covid19, un 30,6% de la totalidad de los infectados están en Madrid, de los que 9.628 han fallecido, lo que supone un 29,65% del total de muertes por la pandemia habidos en España.
Madrid al igual que España, se ha convertido porcentualmente en la nación y ciudad con más incidencia en la pandemia que nos azota.
El problema, además del dramatismo que supone tantos muertos, tanta preocupación, tanta miseria humana, está también centrado en el ridículo que la Comunidad Autónoma de Madrid está haciendo con respecto a su actitud y aptitud con la tragedia que están viviendo. La Sra. Ayuso bate el récord de incompetencia pandémica.
Madrid tiene un problema muy serio, España tiene unos problemas muy graves, pero de esta situación no se sale dividendo esfuerzos.
Si hacemos un poco de memoria podremos llegar a la conclusión que la presidenta Ayuso y su chotis, han hecho el ridículo más espantoso y son culpables indirectos de tanta cabronada chulesca.
¿Cómo ha reaccionado la presidenta a una pandemia vinculada a la muerte de más de 15.000 personas en la región? ¿Y al desdoro que supuso que el Gobierno central rechazase la petición de Madrid de pasar a la fase 1 de la desescalada del confinamiento? ¿O a la dimisión del consejero de Políticas Sociales o el de su directora general de Salud Pública por oponerse a su decisión de levantar el confinamiento de la fase I a la II, y 12 altos cargos más?
Durante toda la crisis, los desencuentros han sido constantes y públicos entre PP y Ciudadanos. Los dos más visibles, han sido la gestión de las residencias de mayores, que se solventó con la renuncia de Rayero, y la desescalada.
De nuevo, la importancia de las fotos. Díaz Ayuso las ha protagonizado de todo tipo durante la pandemia, y no siempre por voluntad propia. Rota en lágrimas durante una misa homenaje a los fallecidos en la catedral de La Almudena. Repartiendo bocatas de calamares en la fiesta de cierre del hospital del Ifema, que ha provocado una investigación de la Delegación del Gobierno, ante la aglomeración de personas. O sola en el balcón de su despacho de la Real Casa de Correos, aplaudiendo a los sanitarios.
El protagonismo de Ayuso es esperpéntico, y el enfrentamiento con el Gobierno de Pedro Sánchez patético e impresentable. Es el único país del mundo donde existe más preocupación por las próximas elecciones que por la población que sufre las consecuencias de tanta ineptitud política. Es increíble que en el mes de mayo la presidenta pedía a gritos gestionar la crisis sanitaria, para pasar a solicitar la ayuda y la gestión del gobierno ante su incapacidad de cortar la evolución pandémica.
Si no fuera por el dramático escenario en el que están viviendo los madrileños, todo esto es tan kafkiano, tan absurdo que serviría para un guion de una película de Berlanga y su famosa escopeta nacional.
El resumen es el siguiente: La Comunidad de Madrid, ante la situación en el que se ve inmersa por el rápido avance de la pandemia en la capital de España, pide ayuda al Gobierno Central. Ayuso y Sánchez se reúnen y acuerdan una serie de medidas para poner freno al contagio del coronavirus covid19, se crea una “comisión” (qué será de nosotros el día que se acaben las “comisiones”) para el seguimiento del cumplimiento de objetivos. Ante el aumento de infectados y ante el inminente colapso sanitario, el gobierno propone el confinamiento total. Se supone que estás medidas están tomadas para evitar la propagación del virus.
Pero en lugar de unir esfuerzos y todos a una como en Fuenteovejuna, ante la posibilidad de que el Psoe sacase redito a su gestión sanitaria y mientras sigue el reguero de muertes, la Comunidad Autónoma denuncia las medidas impuestas por el Gobierno central y judicializa el tema.
A todas estás sigue la trasmisión de contagios y de muertos, sigue el ridículo nacional, europeo y mundial de lo absurdo.
Algunos madrileños están demostrando que a chulos no les gana nadie, ni a gilipollas tampoco.
Hágase según su voluntad.