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La insoportable sensación de sentir que te tratan como un imbécil

CUADERNO DE BITACORA

En la antigua Roma, los patricios que eran los descendientes de los fundadores de Roma y se agrupaban en gentes, familias con un antepasado común. Formaban una clase privilegiada, gracias a la posesión de grandes latifundios, y política, ya que eran los únicos ciudadanos con derechos políticos. Todos tenían a su servicio una gran cantidad de esclavos. Un patricio llamado Cayo Sotero propuso, al objeto de tenerlos controlados, distinguir a los esclavos uniformando a cada uno de ellos con una capa de color rojo. La idea fue pronto desechada ya que observarían que el número de esclavos triplicaría el de patricios y que siendo tan numerosos podrían amotinarse y cortarle el cuello a cada uno de ellos.
Si tenemos en cuenta la estrella de David, que los nazis obligaron a llevar a los judíos para distinguirlos del resto de los ciudadanos, fue un éxito en cuanto a la discriminación social, no es de extrañar que los negacionistas a la vacuna anti covid se sientan un poco esclavos de la sociedad que les rodea en cuanto a las “normativas”, cada día más contundentes, para aislarlos socialmente y obligar a inyectarse el chute de la pócima anti pandémica, sí o sí.
Confieso que estoy vacunado, de la primera y la segunda del covid y de la “normal” de la gripe, o sea yo debo de estar inmunizado o debiera estar casi inmunizado del puñetero bicho que tanto nos está dando por donde ustedes suponen bien. Pues no, no es así, pese a todos los chutes de Janssen, Pfizer, Moderna, etc., me acaba de dar positivo un test de antígenos qué, ante la persistente tos y malestar general, me he hecho. O sea que las vacunas me han servido de 0 patatero.
Claro cuando a tu médico le dices que estás contagiado y que los chutes intramusculares de mierda tóxica del anti covid19 no han servido para evitar el contagio, te responden lo de siempre: “que las vacunas no te hacen totalmente inmune a la infección, que algunas no llegan al 70% de la eficacia, pero que menos mal que estoy vacunado porque será más leve el proceso infeccioso y saldré de rositas del mal rollo”. Lo que quiere decir que todos nos vamos a contagiar si o si, con o sin vacunas TODOS vamos a coger el puñetero bicho que se meterá en nuestro cuerpo camuflado como ómicron o con el disfraz de Blancanieves o Caperucita roja.
La pregunta del millón es: ¿entonces los negacionistas tienen razón en no meterse chute tóxico alguno y mandar a tomar por saco las multinacionales archimillonarias de los laboratorios y farmacéuticas del planeta, pasando del royo, yendo a pecho descubierto a por el bicho maligno y matarlo a base de hierva huerto y hortelana?
Cuando estás más obsesionado con el tema y tus neuronas empiezan a meterse en un laberinto sin salida, aparece el presidente del gobierno y te dice que los índices de la pandemia (al 100% de contagios superando a las cifras con respecto al inicio en el año 2020) que sigamos vacunándonos, que no hace falta el estado de alarma, y que en lugar de estar 14 días confinados, estemos 7 días nada más, que los asintomáticos si y que los no asintomáticos no, que no sé qué para arriba que si para abajo y que vamos de puta madre de bien… y tu que te estás poniendo el termómetro, el pulsioxímetro en el dedo, que has comprado 4 kilos de redoxon forte y has utilizado todas tus amistades buscando test de antígenos por toda la isla al precio que sea, que te has gastado los gastos de papa Noel y los de los tres reyes magos juntos y te han jodido la nochebuena, navidad, fin de año y seguro los reyes, acabas ciscándote en Pedro Sánchez, Fernando Simón, Carolina Darias, Angel Víctor Torres, Julio Pérez y el Amos ese que siempre aparece para joder el aperitivo hablándote del bicho maldito.
Igual va a tener razón Miguelito Bossé y su amiga Victoria Abril y le tendré que pedir perdón a Barbara Rey por mandarla a tomar por c… cuando me decía, después de haber pasado la de Dios en Cristo en la clínica Quirón de Marbella 4 meses por culpa del covid maldito, que ella me aconsejaba que no me vacunase… Pues como le tenga que pedir perdón, conociéndola, me va a caer la del pulpo.
Bueno, queridos todos, como dicen los taurinos: “Que Dios reparta suerte”

 

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