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Diego Cañamero: «Yo he vivido una vida donde la humillación era el día a día»

César Rodríguez Placeres entrevista en Radio en Borondón al histórico líder sindicalista andaluz y político Diego Cañamero, que tras una vida de trabajo y lucha reivindicativa anunciaba estos días que ha llegado el momento de su jubilación laboral.

Cañamero ha aprovechado para denunciar que la pensión de los jornaleros del campo es injusta, que los perpetúa en la pobreza durante el resto de sus vidas, después de cotizar toda su vida laboral más que en ningún otro gremio, porque la base para los trabajadores del campo es del 11,50% y para el resto de trabajadores del 4,70%. En su caso, después de 45 años cotizando en el Régimen Especial Agrario, su jubilación asciende a 648,70 €.

A pesar de haber ejercido 10 años como alcalde de El Coronil y 3 años como Diputado por Jaén en el Congreso español, así como representante sindical, Cañamero se honra de no haberse beneficiado de estos cargos y de haber pagado siempre sus cuotas a la seguridad social, 120 euros cada mes como jornalero.
El líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores difundía estos días dos imágenes que representaban su primer empleo con solo 8 años espantando a los pájaros de las planteras de arroz, y otra de su último empleo, también en el campo andaluz, como recolector de aceitunas.  

Con la pasión que caracteriza su discurso, Cañamero recuerda el trabajo esclavista que generaciones enteras de paisanos han tenido que sufrir. “Yo he vivido una vida donde la humillación era el día a día” afirma. “La película Los Santos Inocentes la viví yo. Yo he sido el niño que iba a recoger las presas que los señoritos cazaban, en pleno mes de enero. Con las manos congeladas y las orejas llenas de sabañones tenía que entrar en el agua helada, para recoger la caza y entregársela a los señoritos”.

Cañamero lamenta que la ciudadanía no sea capaz de descubrir que tiene todo el poder para cambiar este estado de cosas, en un sistema que no piensa en las personas sino en el beneficio de los más ricos y de los bancos. Por ello apela a los trabajadores, “mientras que el pueblo no despierte para ver que hay otra posibilidad de vida, que el Capitalismo no ha existido siempre y que hay otros sistemas que pueden devolver a la gente su felicidad, va a ser imposible superar esta situación”.
Asimismo llama a la unidad de las organizaciones y reconoce que dentro de la propia izquierda sigue habiendo mucho infantilismo y egos personales. “Si queremos que el capitalismo pase a la historia y construir otra fase distinta, más humana, tendremos que trabajar juntos en poner las bases, porque lavarle la cara al capitalismo es como querer que un borrico se lave los dientes”.