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«El Consejo Social de Santa Cruz, si se reactiva, debe dejar de ser clasista y controlado por los políticos»

Ramón Trujillo, portavoz de Unidas Podemos afirma que 40 de los 54 miembros de este órgano, que el PP ha propuesto recuperar, son elegidos por los partidos y se excluye a los sectores de la población más desfavorecidos

Ramón Trujillo, portavoz municipal de Unidas Podemos (Podemos-Izquierda Unida-Equo), ha defendido en el Pleno del Ayuntamiento chicharrero que, si se decide recuperar el Consejo Social de Santa Cruz, deje de ser “un órgano clasista, poco democrático y representativo, y teñido de control institucional, para que sean los propios colectivos que lo forman los que elijan a sus representantes y se dé voz también a los sectores sociales más desfavorecidos”.

Así lo expuso Trujillo durante el debate de una moción del PP para recuperar este foro como herramienta de participación ciudadana ante la crisis del Covid-19, acuerdo al que finalmente se sumó Unidas Podemos pues se modificó la propuesta inicial y se estudiará modificar reglamento del consejo, que no se reúne desde hace nueve años.

El edil de Unidas Podemos apoyó sus críticas a este órgano consultivo en que “40 de sus 54 miembros, nada menos que el 74%, son escogidos o propuestos por los partidos políticos”, por lo que urgió a que se cambie su composición para que estén “sectores de la población chicharrera que ahora no están representados”.

A su juicio, los perfiles de los actuales miembros “se corresponden con personas con ingresos medios muy superiores al promedio de los vecinos y las vecinas de Santa Cruz”, que introducen una “visión sesgada” de los problemas reales de la ciudad, “desde un determinado sector soecioeconómico”, por lo que es algo que debe ser corregido para “integrar a colectivos que no tienen a menudo voz en el proceso de construcción de las decisiones institucionales”.

 De ahí que en su intervención plenaria Trujillo planteara, con toque sarcástico, que “hay que buscar una fórmula para que no solo estén personas de reconocido prestigio o notables, sino también las de reconocido desprestigio” por ser críticas con lo que falla en la sociedad y en sus instituciones, como la precariedad en las contratas de servicios públicos privatizados o las dificultades para el acceso a una vivienda.

Cuesionable presencia de militares y exalcaldes

De su actual composición, Trujillo dejó claro que “no es que no deban estar los que están, sino que tiene que ser compensada con los que ahora no están”. Sí invitó a preguntarse qué sentido tiene que haya militares “en un órgano político de una sociedad democrática europea”.

Igual duda planteó de los exalcaldes, “de los que es cuestionable que todos sean personas notables de la sociedad”, pues en el caso de Santa Cruz, dijo con sarcasmo, “eso supondría tener que conectar telemáticamente con la prisión Tenerife 2 en los plenos del consejo” o, como ya pasó con el último presidente de este órgano, “que fue alcalde tras arrasar en las elecciones municipales de 1965”, es decir, en plena dictadura.

En todo caso, cree Trujillo que para la urgencia de la actual crisis económica y sanitaria, hay otras fórmulas más operativas de participación ciudadana que el Consejo Social, y reiteró que,  si se mantiene como está ese órgano, “es mejor que ese dinosaurio siga durmiendo”.

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