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Entrevistamos a la Justicia.

SB-Niús.- Nos costó encontrarla en los sótanos de un Palacio de Justicia. Vagaba como atormentada, cabizbaja. En un primer momento rechazó ser entrevistada, pero terminó colocándose de nuevo la venda sobre los ojos y accedió a hacer declaraciones.

Buenas noches, señora Justicia ¿Señora o señorita?

- En realidad señorita, todavía ando soltera y entera pese a que he sido prostituida y mancillada ¿Se lo puede usted creer?

¿Se arrepiente usted de algo?

En realidad son ustedes los que deberían arrepentirse de cómo me han dejado a mí. Yo no soy quien para arrepentirme.

¿Cree que la culpa de sus males es nuestra?

-Por supuesto, yo no soy un regalo, soy un derecho que la mayor parte del mundo civilizado conquistó con sangre, sudor y lágrimas, como El Cid. Lo que pasa es que ustedes me dejaron en las manos de los poderosos para ser mancillada. Yo no me merecía esto.

Pero la Justicia es un poder independiente ¿o no?

-No me haga reír, joven, que se me cae el pañuelo ¿Independiente ha dicho? ¿Sabe usted quién ha nombrado a los jueces del tercer  y cuarto turno? ¿Sabe cómo se elige el Consejo General del Poder Judicial? ¿Sabe cómo funcionan los fiscales? El otro día precisamente me quité el pañuelo de los ojos, me lo puse tapándome la nariz y la boca y me paseé por los pasillos del Palacio de Justicia a media mañana ¿Se puede creer que nadie captó mi ironía?

Igual es que temían su espada...

-No. En realidad ustedes me pusieron la espada de adorno, como la balanza. No crea que no he sentido la tentación de cortarle la cabeza a algún corrupto con ella, pero me aguanto. No quiero darme más trabajo a mí misma.

Siempre se queja usted de mucho trabajo...

-Ya le he dicho que soy un concepto, como la Libertad, la Igualdad, la Freternidad, la Democracia... el trabajo se lo dan ustedes mismos, pero, déjeme que le haga una pregunta yo a usted ¿No se ha dado cuenta que Baltasar Garzón y Elpidio Silva han sido apartados de su trabajo y Salvador Alba aún está tan campante? ¿Tengo yo la culpa de eso?

Visto así...

-Pues claro: tienen ustedes la Justicia que se merecen. Ni más ni menos ¿Qué esperaban? ¿Que cambie algo votándole a los de siempre?

A ver si va a ser usted de Podemos.

- Oiga, que soy un concepto, una especie de mujer-objeto con espada, balanza romana y los ojos vendados ¿cómo voy a simpatizar con un partido? En realidad la justicia la imparten ustedes, pero echándome la culpa a mí del resultado. Yo sólo les inspiro, soy como una Musa. No se imagina el trabajo que me da últimamente inspirar a Eligio Hernández, sin ir más lejos. Y al Juez-poeta de Primera Instancia nº 9 ¿No han oído hablar del juez-poeta? ... "Contemplen el último minuto de grabación, espectáculo sin par...la magia de la facundia...el poder de la razón" ... ni se imaginan el esfuerzo que tengo que hacer para inspirar una sentencia en verso.

Entonces inspírenos qué hacer para mejorar la Justicia, aunque sea en prosa.

- Mira, mi niño, hasta la revolución francesa la tuvo que hacer el jodido pueblo. Yo ni tan siquiera tengo derecho al voto, ni estoy en el censo electoral ¿Tú no crees que no me dan ganas de agarrar mi espada y cortarle el pescuezo a Bermúdez cada vez que manda al párajo loco con un otro papelito para pasarme por el forro, a mí, a la Justicia, y no derribar el mamotreto? Pues sabes qué te digo: Qué les den a los que votaron al Bermúdez ¿Ustedes son bobos o qué les pasa? ¿Me van a echar a mi la culpa de lo que hace Bermúdez y de lo que hizo Zerolo? ¿No ven que es más de lo mismo una y otra vez? Yo soy la que lleva la venda en los ojos, pero ustedes parece que tienen los ojos en el jodido culo.

Oiga, señora un respetito, que esto no es justo

- ¿Respetito? ¿Me vas a hablar tú a mi de lo que es justo? Mira, mi niño, con la justicia y la injusticia pasa como con el frío y el calor: son sensaciones. "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado", eso dice el Art. 1.2 de la Constitución. Lo que no te guste lo puedes cambiar con tu voto soberano. Así que a llorar al valle.

 Oiga, señora...

- ¡Que le den!